La irrelevancia divina

 

Así pues, aborrecí la vida, porque me era fastidiosa la obra que se hace debajo del sol, pues todo es en vano y ansiedad de espíritu.

Eclesiastés 2: 17

ÍNDICE.

Los cristianos estamos llamados a compartir las buenas noticias de Dios a todos los hombres, y para ello, hemos desarrollado argumentos, tácticas y estrategias que buscan alcanzar el oído y la mente de toda persona; pero no siempre logran llegar al corazón. En ocasiones nos encontraremos con una muralla de indiferencia que nos dirá lo siguiente: ¿Qué importancia tiene Dios? Su existencia o inexistencia no haría diferencia en mi vida.

Frente a lo anterior, los argumentos comúnmente usados y los testimonios que podamos dar, son inútiles. Si se quiere compartir el evangelio con una persona que no ve importancia en el tema, es necesario exponer razones que justifiquen lo relevante que es Dios para el ser humano.

Considerando lo dicho, compartiré con ustedes las razones que yo entrego a otras personas para explicar la importancia de este tema. Vamos a dividirlas en cinco puntos:

  1. Relevancia cognitiva.

  2. Relevancia académica.

  3. Relevancia emocional.

  4. Relevancia social.

  5. Relevancia existencial.

Antes de iniciar, mantengan en mente lo siguiente: Cada vez que un ateo o un agnóstico aplica uno de los elementos que se describirán a continuación, esta tomándolos prestados de una cosmovisión que no es la suya, es decir, esta siendo inconsistente con la posición que sostiene.

Relevancia cognitiva.

Nuestros cinco sentidos y la cognición son las “herramientas” básicas que usamos para conocer el mundo externo (y a nosotros mismos). La cognición es una facultad del ser humano que nos permite conocer, la cual engloba procesos como la atención, el lenguaje, el razonamiento, la memoria, etc.

Los cristianos sostenemos que nuestra cognición y nuestro sentidos son lo suficientemente confiables para poder conocer el mundo externo; esto se debe a que creemos en la existencia de un ser de máxima excelencia (Dios), el cual, por su naturaleza necesariamente bondadosa, no nos crearía con capacidades que no fueran por lo menos suficientemente confiables para evaluar nuestro entorno.

Muchos cristianos, al pensar en lo anterior, nos preguntamos: ¿Cuál sera el fundamento de los que no creen en Dios para confiar en su cognición y en sus sentidos?

Cuando Dios es sacado de escena, nos encontramos con una carencia de justificación para la confianza que depositamos en nuestras capacidades para conocer; pero la cosa se pone peor, porque también nos topamos con la imposibilidad de justificar dicha confianza con argumentos o evidencia.

Lo anterior sucede porque la cognición y nuestros sentidos son nuestras herramientas primordiales para conocer. Para poder saber que tan confiables son estas capacidades, forzosamente tendríamos que usarlas. Lo anterior nos llevaría a un proceso de razonamiento falaz conocido como “petición de principio”. (1) (2)

Para que entiendan lo inadecuado de la petición de principio, pregúntense lo siguiente: ¿Les parece adecuado confiar en un persona de la que dudan tan solo porque esta persona les dijo que es confiable? No, no es adecuado. Si algo o alguien es puesto en duda, ese algo o alguien no puede justificarse a si mismo, porque para poder dar por valida esa justificación, primero tendrías que dar por confiable aquello que esta en duda, pero entonces, ya no esta en duda, porque lo estas dando por confiable desde el principio. Poniéndolo de otra forma, es incorrecto concluir que X es cierto o confiable, ofreciendo como prueba a X.

Un incrédulo entenderá mas rápido lo anterior si se le argumenta lo siguiente: Si una petición de principio es valida, entonces, es valido decir “La Biblia dice la verdad, porque la biblia afirma que dice la verdad”. Los ateos no aceptaran lo anterior, pero, la misma razón que lleva a rechazar ese argumento, aplica al intento de validar la confianza en sus capacidades usando sus capacidades.

Algunos ateos dirán que la confianza en sus capacidades es una creencia auto-evidente y por lo tanto, no necesitan justificar nada. Con lo anterior, el ateo esta apelando a las creencias fundamentales o básicas; las creencias fundamentales o básicas, son creencias que pueden sostenerse sin necesidad de evidencia o argumentos (3). Un ejemplo de una creencia fundamental valida sería el creer que la persona a la que llamamos madre, es nuestra madre biológica, sin tener evidencia (de ningún tipo) que respalde lo anterior.

Ahora, una persona esta justificada en sostener una creencia fundamental, siempre que no tenga una razón que derrote a dicha a creencia. Siguiendo el ejemplo anterior, una razón que podría derrotar la creencia fundamental de que la mujer a la que llamo madre, es mi mamá biológica, sería tener una prueba de ADN que me indique que no hay una relación genética entre ambos.

Considerando lo anterior, entendemos que si hay una razón que derrote la creencia básica de los ateos que afirman que sus capacidades son confiables, entonces, ellos ya no estarán justificados en seguir manteniéndola. En tal situación, la pregunta sería: ¿existe una razón que pueda derrotar esta creencia fundamental? Pienso que si.

Una cantidad significativa de ateos (en mi opinión, la mayoría) sostienen el naturalismo metafísico, una cosmovisión filosófica que propone la existencia del mundo natural como todo lo que existe (es decir, no hay espacio para lo súper natural, como Dios) (4). Si lo anterior es cierto, significa que todo lo que pensamos, decimos y hacemos, es el producto de actividad electroquímica en nuestro cerebro. Si lo anterior es cierto, entonces, no tendríamos libertad de elección, ya que la causa de todas nuestras acciones estarían fuera de nuestro control y consciencia. Si no poseemos libertad de elección, entonces, tenemos motivos para dudar de todo lo que aceptamos, pues las creencias serían ideas que estamos determinados a tomar por verdaderas (como si fuéramos un robot, programado a pensar ciertas cosas), sean estas realmente ciertas o falsas. Una de estas creencias, sería el aceptar que nuestras capacidades para conocer son suficientemente confiables. Por lo tanto, si el naturalismo metafísico propone algo cierto, entonces, tenemos razones para poner en duda la creencia fundamental mencionada antes.

Además del argumento anterior, me gustaría compartir otro, esta vez de C.S. Lewis (1947):

Supongamos que no hay una inteligencia tras el universo, ninguna mente creativa. En ese caso, nadie diseño mi cerebro con el propósito de pensar. Simplemente sucede que cuando los átomos dentro de mi cráneo, por razones físicas o químicas, comienzan a organizarse a si mismos de cierta forma, se produce, como resultado, la sensación que llamo pensamiento. Pero, si es así ¿cómo puedo confiar en que mi propio pensamiento es cierto? Es como sacudir una jarra de leche y esperar que la forma en que salpique, por si mismo, te de un mapa de Londres. Pero si no puedo confiar en mi propio pensamiento, por su puesto, no puedo confiar en los argumentos que guían al ateísmo, y por lo tanto no tengo ninguna razón para ser un ateo, o cualquier otra cosa. Amenos que crea en Dios, no puedo creer en el pensamiento: por tanto, no puedo usar nunca el pensamiento para descreer en Dios.” (5)

Ambos argumentos sirven como razones independientes que derrotan a la creencia fundamental en la fiabilidad de las capacidades que el humano tiene para conocer. Por todo lo anterior, podemos concluir que si el ateísmo es cierto, entonces, nos encontramos en un escenario de incertidumbre, donde no sabemos si los conocimientos que tenemos sobre cualquier cosa son veraces o no, debido a que los dos elementos mas básicos que poseemos para conocer (cognición y sentidos), se encuentran en una duda insuperable.

¿Cómo podemos aceptar cualquier cosa como cierta si no podemos establecer ningún grado de confiabilidad para nuestros sentidos y cognición?

 

Relevancia académica.

Las matemáticas y los tres principios clásicos de la lógica, son dos herramientas fundamentales en el trabajo realizado en academia. Virtualmente toda tesis filosófica y toda teoría científica respetan, por ejemplo, el principio de no contradicción. En ciencia, del otro lado, se desea alcanzar una certidumbre matemática al plantear una explicación para un fenómeno (aun cuando no siempre se logre). Matemáticas y lógica, son así, dos pilares de la empresa académica.

Los cristianos justificamos la existencia de los principios lógicos (PL) y las matemáticas, por medio de la existencia de un ser de máxima excelencia (Dios). Los PL indican verdades necesarias a nivel ontológico que deben cumplirse en todo mundo posible, porque tienen su fundamento en la naturaleza de Dios; las matemáticas también indican verdades necesarias, porque se encuentran contenidas como ideas en la mente del creador. Para los cristianos, los PL y las matemáticas enuncian verdades necesarias a nivel ontológico, porque tienen su origen en un ser necesario.

Conviene explicar que significa que los PL y las matemáticas enuncien verdades necesarias a nivel ontológico. El concepto necesario puede explicarse haciendo una distinción entre las cosas contingentes y necesarias; lo contingente es todo aquello que tiene la posibilidad de ser (un árbol) y lo necesario, es aquello que siempre tiene que ser (un PL). Por otro lado, el concepto “ontológico” hace referencia a lo que existe, es decir, a las diferentes cosas que existen y son parte de la realidad (como nosotros). Es conveniente hacer una distinción entre lo epistemológico y lo ontológico; lo epistemológico hace referencia a lo que sabemos acerca de una cosa, lo ontológico, a la cosa en si. Por lo tanto, decimos que algo es necesario a un nivel ontológico cuando es imposible que no exista; lo anterior nos indica que los PL y las matemáticas enuncian cosas que tienen que cumplirse si o si en la realidad, es decir, la realidad se rige con base en los PL y las matemáticas.

Si se tiene problemas en entender lo anterior, piénsenlo de la siguiente forma: Los PL y las matemáticas son principios que dan orden a la realidad, los cuales siempre han existido y siempre existirán, porque es imposible que no existan.

Un ejemplo de estos principios que dan orden a la realidad, sería el PL de no contradicción (6). Dicho principio básicamente nos dice que algo no puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido; esto quiere decir que no puede ser que tu existas y no existas al mismo tiempo y en el mismo sentido, por poner un ejemplo. Otro ejemplo podría ser que es imposible tener un color que sea negro y no sea negro al mismo tiempo y en el mismo sentido.

Si lo piensan bien, toda la realidad respeta este PL básico. Las cosas son o no son, pero no son ambas al mismo tiempo y en el mismo sentido. El motivo por el que la realidad se organiza de esta manera, es porque este PL es necesario y rige a la realidad. Si este PL no existiera, entonces, nada existiría, porque no habría un orden que separe una cosa de la otra, todo sería nada y nada sería todo.

Ahora, como en el caso anterior, muchos cristianos nos preguntamos ¿Cómo justifican la existencia de los PL y las matemáticas aquellos que no creen en Dios? La respuesta es: no pueden.

En el naturalismo metafísico, como ya mencionamos antes, solo existe el mundo natural. En este tema, la implicación es que los PL y las matemáticas no pueden ser de existencia necesaria, pues el mundo natural no es de existencia necesaria, sino contingente y como todo lo que existe es el mundo natural, entonces, todo lo que existe, es contingente. Para un naturalista metafísico no puede existir algo necesario, porque ese algo necesario estaría mas allá del mundo natural, algo imposible si es cierto que solo el mundo natural existe.

Podemos concluir entonces, que si el naturalismo metafísico es cierto, los PL y las matemáticas en vez de ser necesarios, son contingentes. Pero si son contingentes, entonces, es posible que las verdades que enuncian, no sean ciertas. Lo anterior pondría al mundo académico de cabeza, pues significaría que cualquier absurdo es posible. Por ejemplo, si el PL de no contradicción es contingente, entonces, si es posible tener una cosa que exista y no exista al mismo tiempo y al mismo sentido. Si se exploran las implicaciones en ciencia, veríamos consecuencias desastrosas en cada una de las teorías científicas que existen. Por ejemplo, en cosmología sería posible decir que el universo si tuvo un inicio absoluto en su existencia, pero a la vez no lo tuvo. En biología podría decirse que es posible que toda la vida evolucionara de un ancestro en común a la vez que no evolucionara de ningún ancestro en lo absoluto. Simplemente, cualquier absurdo sería posible.

El trabajo científico y filosófico necesita asumir la existencia necesaria de los PL y las matemáticas. El naturalismo metafísico que sostienen la mayoría de los ateos no puede dar una justificación a la existencia de los PL y las matemáticas. El cristianismo si puede dar una justificación a la existencia de ambas cosas. Por lo tanto, el tema de la existencia o inexistencia de Dios, tiene relevancia para el aspecto académico.

 

Relevancia emocional.

Este punto es mas sencillo que los demás, y también mas fácil de explicar. La existencia de Dios tiene mucha relevancia para nuestra vida emocional. Aquí me gustaría tocar solo un aspecto: el deseo de que exista total justicia.

Los seres humanos deseamos que se haga justicia a todos los crímenes que han causado dolor a lo largo de la historia. Todos hemos experimentado una sensación de impotencia al enterarnos de injusticias acontecidas en el pasado, en especial cuando nos las exponen de forma mas sensible, por medio de películas, fotografías, teatro, etc.

Sin embargo, si lo que el naturalismo metafísico plantea es cierto, entonces, no existe tal cosa como una justicia total. Muchas personas cometerán crímenes, otros serán víctimas de los primeros y para estos, no habrá justicia. Ambas partes morirán y todo terminara ahí.

Lo anterior es una visión muy triste de la realidad. De estar el naturalismo metafísico en lo cierto, solo nos queda atravesar un camino de desesperación y desesperanza hasta la muerte.

El cristianismo, del otro lado, plantea que todo acto malvado tendrá retribución, lo que significa que aun si una persona logra salirse con la suya en este mundo, pagara las consecuencias después.

Esto hace relevante el tema de Dios a un nivel emocional, por lo que ciertamente importa averiguar si Dios existe o no, pues si Dios existe, entonces, hay esperanza.

 

Relevancia social.

Los humanos tenemos normas de comportamiento para convivir armoniosamente en sociedad, a las cuales llamamos moral. Los cristianos pensamos que la existencia de los valores y deberes morales esta anclada en Dios, es decir, Dios es la fuente directa de la cual surgen los valores y deberes morales de manera objetiva (significa que su existencia es independiente de lo que cualquiera pueda pensar o sentir).

Lo anterior es muy importante, pues la existencia objetiva de los valores y deberes morales es lo que nos permite realizar juicios verdaderos acerca de situaciones morales. Aquí dos ejemplos:

Es incorrecto violar y torturar a las personas.”

Es correcto tolerar y respetar a las personas.”

Sin la existencia de los valores y deberes morales objetivos, no podemos decir que los dos juicios anteriores son ciertos; esto es así porque decir que los valores y deberes morales objetivos no existen, es lo mismo que decir que no existe nada verdaderamente malo o bueno en la realidad.

En el naturalismo metafísico, lo anterior es la realidad. Los valores y deberes morales no existen objetivamente, sino subjetivamente (es decir, dependen de lo que piensen o sientan las personas) o intersubjetivamente (dependen del consenso grupal). Nadie puede medir, pesar, abrir con un bisturí, poner en un tubo de ensayo, mirar con un microscopio, tocar, oler, degustar, ver, sentir, etc. los valores y deberes morales. Esto significa que las normas morales no son mas que inventos que no se encuentran en la realidad física, sino únicamente en nuestros cerebros, como ideas. La moral no es tan diferente a Sherlock Holmes en ese aspecto. Ambas son ficciones.

Friedrich Nietzsche vio las implicaciones de la inexistencia de Dios en el campo de la moral. En respuesta a sus contemporáneos, que pretendían mantener la creencia en una moralidad objetiva mientras sostenían el ateísmo, Nietzsche (1968) escribió :

Se deshicieron del Dios cristiano y ahora creen con mas firmeza que deben aferrarse a la moralidad cristiana.”

Unas paginas antes, en el mismo texto, él escribió :

Los juicios morales concuerdan con los juicios religiosos en creer en realidades que no son realidades.” (7)

Si lo anterior es cierto, nada es verdaderamente bueno, ni malo. Una persona que vuele en pedazos una unidad para niños con cáncer, no estaría haciendo nada realmente malo (porque no existe tal cosa); simplemente estaría actuando de una forma diferente a la preferencia mayoritaria. Sería el equivalente a un hipster en cuestiones de moral.

Es ahí donde vemos la relevancia de Dios. Si él existe, podemos creer que hay actos realmente malvados y bondadosos, pero, si no existe, no podemos creer en lo anterior. Si todo ser humano creyera que la moral es algo que solo existe en nuestros cerebros, es plausible pensar que veríamos una sociedad mas peligrosa y dispuesta a violar las normas. Después de todo, solo se podría vivir una vez, y la vida sería muy corta como para despreciar actos que podrían causarnos una estadía mas placentera en este mundo.

 

Relevancia existencial.

No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no vale la pena de que se la viva es responder a la pregunta fundamental de la filosofía.” (8)

Albert Camus escribió lo anterior al concluir que la vida es absurda. Enfrentado a un mundo sin propósitos, valores y significados objetivos, el ser humano no puede hacer mas que concluir que la vida esta vacía, y en ese escenario, el planteamiento de Camus cobra total sentido.

Consideremos por un momento el propósito. Si asumimos que solo existe el mundo natural, nos enfrentamos con dos hechos que concluyen en la perdida de un propósito objetivo:

1) Solo existe esta vida y una vez muerto, no hay nada mas.

2) Tarde o temprano, este universo también morirá.

Lo primero es una verdad evidente para todos. Lo segundo, es un dato científico que nos indica que el universo, pasado suficiente tiempo, llegara a un estado de muerte térmica, donde no existirá vida, luz, calor, movimiento, etc. tan solo los restos de un universo en ruinas. (9)

Lo anterior nos indica que esta vida no tiene ningún propósito y su única meta, es la muerte. No nada mas eso, sino que entendemos que nuestras acciones no tienen ninguna relevancia para el final que alcanzaremos; si vives una vida moral, trabajando cada día por mejorar el mundo, amando a los que te rodean o si vives una vida inmoral, haciendo el mínimo o ningún esfuerzo por mejorar las cosas y odiando a toda persona, no derivara en ninguna diferencia al final. Te vas a morir. El destino de todos, es el mismo, independientemente de nuestras acciones. Y pensar en vivir una vida buena por el futuro de las nuevas generaciones se enfrenta con el hecho de que el universo (y nuestra especie) va a extinguirse en la muerte térmica, lo que significa que nuestro esfuerzo es irrelevante frente al destino que le espera a nuestra especie: la extinción.

Una vez que perdemos a Dios y a la vida eterna, solo queda un vacío. Un día, una hora, una semana, un mes, un año, un siglo; ninguna cantidad de tiempo tiene importancia enfrentado a lo que nos aguarda: una inexistencia sin final. No hay esperanza.

En la situación anterior, lo único que podemos hacer es engañarnos a nosotros mismos y pretender que si existe un propósito, un significado y una moralidad objetiva. Sin embargo, lo anterior solo puede guiarnos a una desesperante depresión, pues el hecho de pretender, implica que sabremos la verdad en todo momento. Todo es un engaño, todo es una ilusión. Vivir como si la vida estuviera llena, mientras vemos su vacío. Y a diferencia de una persona que sufre alucinaciones, nosotros sabremos la verdad. El enfermo por lo menos cree con firmeza que su alucinación es verdadera, pero nosotros, sabremos que es falsa.

William Lane Craig (2008) expone lo anterior con estas palabras: “Este es el horror del hombre moderno: Como su final es la nada, él es nada.” (10).

Lo anterior es la realidad si el naturalismo metafísico (y por lo tanto, el ateísmo) dice la verdad. Del otro lado, en el cristianismo, sostenemos que la vida no termina en la tumba, que nuestras acciones si importan respecto al destino que nos aguarda y que nuestra vida tiene un propósito objetivo. Considerando lo anterior, vale la pena dedicar tiempo a investigar si el cristianismo es o no es cierto, considerando la tremenda importancia que tiene para nuestras vidas.

 

–Feliz o consistente–

Como se ha plasmado antes, la existencia de Dios tiene mucha relevancia en diferentes áreas de nuestra vida. Las consecuencias de su inexistencia, son con franqueza, un desastre total. Lo anterior levanta una pregunta en la mente de muchos cristianos: ¿Cómo pueden vivir los ateos (generalmente naturalistas metafísicos) creyendo en una cosmovisión así?

La pregunta surge debido a lo invivible e impracticable de dicha cosmovisión y es justo de ahí proviene la respuesta a la pregunta anterior: no lo hacen. Los ateos no viven en coherencia con lo que creen. Su cosmovisión no permite fundamentar la confianza en los sentidos y la cognición, sin embargo, ellos los dan por confiables. Tampoco les permite fundamentar la existencia necesaria de los PL y las matemáticas, sin embargo los aplican como si así fuera. De igual forma, su cosmovisión no contempla la existencia de la moralidad objetiva, sin embargo, no es poco común ver ateos haciendo juicios morales que están lejos de ser meras declaraciones subjetivas (un ejemplo clásico, sus juicios sobre los crímenes de la iglesia católica, como sería la inquisición). Viven su vida como si esta tuviera propósito y algunos hasta mantienen la esperanza en una justicia absoluta.

Uno debe darse cuenta (como mencione al principio) que al hacer lo anterior, los ateos piden prestados elementos que no pertenecen a su cosmovisión, porque la suya no es “amigable” para vivir. No se puede ser ateo y al mismo tiempo, vivir feliz y consistentemente. Si se vive feliz, es porque se toman algunos o todos los elementos anteriores. Si se vive de forma consistente, es porque no se toma ninguno de los elementos anterior, a costa de la felicidad.

Es conveniente aclarar que nada de lo anteriormente dicho prueba la existencia de Dios (al menos no de la forma en que se ha expuesto). Ese no es el propósito de esta exposición. Lo que si prueba, es que la existencia o inexistencia de Dios no es un tema irrelevante. Cualquier persona que piense con honestidad en las terribles consecuencias en las que nos encontraríamos si Dios no existe, no puede simplemente darse la vuelta y decir “no me importa”.

Que la gracia, sabiduría y paz de Dios estén con todos.

Bibliografía.

1) Begging the question. (En linea) Disponible: http://en.wikipedia.org/wiki/Begging_the_question (2014, junio 30)

2) McInerny D. Q, (2004). Being Logical: a guide to good thinking. (p.p. 109-111).

3) Fumerton R., Hasan A.,(2010). Foundationalist Theories of Epistemic Justification. (En linea) Disponible: http://plato.stanford.edu/entries/justep-foundational/ (2014, junio 30)

4) Papineau D., (2007). Naturalism. (En linea) Disponible: http://plato.stanford.edu/entries/naturalism/ (2014, junio 30)

5) Lewis C.S., (1947). The case for christianity (p. 32).

6) T. E. Tahko, (2009). The law of non-contradiction as a metaphysical principle.

7) Nietzsche, F. (1968). Twilight of the idols and the anti-christ. (p.p. 55 & 69)

8) Camus, A (1955) El mito de Sísifo. (p. 125)

9) Heat death of the universe. (En linea) Disponible: http://en.wikipedia.org/wiki/Heat_death_of_the_universe (2014, junio 30)

10) Craig W. L. (2008). Reasonable Faith: Christian Truth and Apologetics. (p. 73)