Fe y Razón.

Cristianismo: Una fe razonable.

“Venid ahora, y razonemos juntos –dice YHWH-…”

Isaías 1:18

San Pablo

(indice de contenido)

En la mentalidad popular, se cree que la fe y la razón son incompatibles. No es atípico escuchar entre quienes no creen, que la fe (cristiana) es irracional e ilógica, que el sentido común la contradice, que la evidencia científica refuta los postulados cristianos y que filosóficamente está en quiebra. Tampoco es poco común escuchar a creyentes confirmar lo anterior, agregando que las cosas de Dios se aceptan, no se razonan.

¿Es eso cierto? ¿Las cosas de Dios no se razonan? ¿La fe cristiana está irremediablemente en conflicto con la razón humana? La respuesta que ofrezco es no. A lo largo de la historia han existido cristianos brillantes que han razonado las cosas de Dios y esto, lejos de debilitar su fe, la fortalecía. La lista comprende desde Jesús mismo, hasta gente como Alvin Plantinga en nuestros días (un filosofo cristiano de la universidad de Notre Dame que defiende la racionalidad del cristianismo).

Considerando lo anterior, me dispongo a compartir mis razones para pensar que el cristianismo no es una fe irracional, sino todo lo contrario, es una fe que invita al creyente a mantenerse intelectualmente activo. Dividiré mi argumentación en 5 puntos, a saber:

–          La Biblia, de manera insistente, nos exhorta a utilizar la razón en las cosas de Dios.
–          La Biblia, por su misma naturaleza, apela al razonamiento del ser humano.
–          La Biblia nos da ejemplos de personajes de fe razonando o presentado evidencia acerca de las cosas de Dios.
–          Los argumentos de la teología natural nos muestran que el razonamiento sirve a la causa de la predicación de Dios y de Cristo.
–          No existe el conflicto entre cristianismo y ciencia.

Lo que sigue es un poco largo, sin embargo, vale la pena. Les invito a leer y considerar todo (Consideren que esta entrada está dirigida especialmente a un público cristiano).

  1.     La Biblia, de manera insistente, nos exhorta a utilizar la razón en las cosas de Dios.

En el libro de Josué, la Biblia nos dice que debemos meditar la ley de Dios de noche y de día, para que hagamos lo que está escrito. Esto nos hará prosperar en nuestro camino y tener éxito:

Josué 1:8

Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.

En los salmos, David comenta que el meditaba una y otra vez en los estatutos de Dios y que eso era un deleite para él:

Salmos 19:14

Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh SEÑOR, roca mía y redentor mío.

Salmos 1:2

Sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!

Por cuestión de espacio, les dejo la cita a los versículos donde el salmista insiste en la meditación de la palabra de Dios. Revísenlo con calma en su biblia.

Salmos 119:15, Salmos 49:3, Salmos 77:12, Salmos 119:23, Salmos 119:97, Salmos 119:78, Salmos 119:48, Salmos 119:99, Salmos 119:117, Salmos 119:148, Salmo 63:6, Salmo 143:5

Jesús nos enseña en la biblia que debemos amar a Dios con toda nuestra mente. No solo eso, sino que nos enseña que este es el mandamiento principal. Si una de las cosas que hace la mente es razonar ¿Cómo pretender amar a Dios con toda tu mente, si no razonas las cosas de Dios?

Marcos 12:30

Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas. Éste es el principal mandamiento.

En Hechos, Pablo debate y hace disertaciones (Una disertación en un razonamiento detenido y metódico sobre algo. Compruébenlo en sus diccionarios) acerca de la palabra de Dios:

Hechos 24:25

Y al disertar Pablo sobre la justicia, el dominio propio y el juicio venidero, Félix, atemorizado dijo: Vete por ahora, pero cuando tenga tiempo te mandaré llamar.

Hechos 18:4

Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y trataba de persuadir a judíos y a griegos.

Por cuestión de espacio, les dejo la cita a los versículos donde la biblia nos indica que Pablo entraba en debates y presentaba evidencia sobre la resurrección de Cristo y las cosas de Dios:

Hechos 17:2-3, Hechos 18:19, Hechos 19:8, Hechos 19:9, Hechos 17:18-21, Hechos 26:24.

En Hechos, se hace un elogio a los cristianos que habitaban en Berea. ¿La razón? Estos escrudiñaban(escudriñar es examinar, indagar y averiguar algo con cuidado y atención) la escritura para ver si lo que Pablo y Silas les estaban predicando, era así. Es decir, no aceptaron lo que Pablo y Silas les dijeron y ya, sino que lo comprobaron. Esa es una actitud racional.

 Hechos 17:10-12

Enseguida los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas a Berea, los cuales, al llegar, fueron a la sinagoga de los judíos. Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así. Por eso muchos de ellos creyeron, así como también un buen número de griegos, hombres y mujeres de distinción.

En 1 Pedro, la escritura nos dice que debemos siempre estar preparados para dar razones de lo que creemos:

1 Pedro 3:15

Sino santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia.

En 1 de Corintios, la biblia nos dice que nuestro pensamiento debe ser maduro, no infantil:

1 Corintios 14:20

Hermanos, no seáis niños en la manera de pensar; más bien, sed niños en la malicia, pero en la manera de pensar sed maduros.

En 1 de Tesalonicenses, la escritura dice que debemos examinar todas las cosas y retener aquello que es bueno:

1 Tesalonicenses 5:21

Antes bien, examinadlo todo cuidadosamente, retened lo bueno.

El libro de los proverbios hace énfasis en la necesidad y utilidad de adquirir saber e inteligencia:

Proverbios 4:5

Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca.

Proverbios 4:7

Lo principal es la sabiduría; adquiere sabiduría, y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia.

Proverbios 18:15, Proverbios 16:16

En la carta a los romanos se nos dice que debemos renovar nuestras mentes para verificar la voluntad de Dios. También nos habla de presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo a Dios, pues ese es nuestro culto RACIONAL.

Romanos 12:1-2

Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.

Del otro lado, la escritura penaliza la falta de conocimiento en las cosas de Dios. Veamos:

Oseas 4:6

Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Por cuanto tú has rechazado el conocimiento, yo también te rechazaré para que no seas mi sacerdote; como has olvidado la ley de tu Dios, yo también me olvidaré de tus hijos.

Jeremías 4:22

Porque mi pueblo es necio, no me conoce; hijos torpes son, no son inteligentes. Astutos son para hacer el mal, pero hacer el bien no saben.

Jeremías 5:4

Entonces yo dije: Ciertamente estos sólo son gente ignorante, son necios, porque no conocen el camino del SEÑOR ni las ordenanzas de su Dios.

Job 36:12

Pero si no escuchan, perecerán a espada, y morirán sin conocimiento.

Proverbios 10:21

Los labios del justo apacientan a muchos, pero los necios mueren por falta de entendimiento.

Proverbios 1:7

El temor del SEÑOR es el principio de la sabiduría; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.

Isaías 5:13

Por eso va cautivo mi pueblo por falta de discernimiento; sus notables están muertos de hambre y su multitud reseca de sed.

Hay más versículos, sin embargo, creo que este punto queda muy bien establecido. La biblia habla de meditar, reflexionar, verificar, escrudiñar, debatir, renovar la mente, presentar razones, etc. Así que, bíblicamente, es mentira que las cosas de Dios no se examinan con la razón (y por tanto, ningún cristiano debería aceptar eso).

2.       La Biblia, por su misma naturaleza, apela al razonamiento del ser humano.

Consideremos que la biblia es una colección de documentos (entre otras cosas). ¿Qué necesitas hacer para poder interactuar con ella?

Necesitas aprender un lenguaje (y poder leerlo) que consta de signos y significados. Necesitas poner atención a la lectura que estas llevando a cabo. Necesitas utilizar la memoria para poder utilizar tus conocimientos del lenguaje a fin de poder procesar la información que estás leyendo. Mientras haces tus lecturas, asocias lo que estás leyendo con eventos de tu vida, con otras partes de la biblia que has leído o con ideas que tienes acerca del cristianismo. Aquí estas razonando. Todo esto lo haces con tu mente.

La pregunta entonces es ¿Cómo puede ser que las cosas de Dios no se razonan, si la misma biblia apela a prácticamente todos tus procesos cognitivos para poder ser leída (ya no digamos estudiada)?

Consideremos también, que si sabemos que Dios existe, es porque utilizamos la razón para ello. Cuando uno nace, no lo hace con ideas o con conocimientos sobre Dios, mas bien, durante la vida, uno escucha o lee y adquiere esa información. En ese simple proceso de escuchar o leer, se ven envueltos un montón de procesos cognitivos, como el aprendizaje, la memoria, la atención, la asociación, el procesamiento de lenguaje, etc.

Si Dios no quisiera que razonemos sus cosas, la predicación no sería a voces o por medio de documentos, sino directo en revelación del espíritu. Sin embargo, es un conjunto de documentos y la predicación a voces lo que ha hecho que el cristianismo sea conocido en el mundo. Por lo tanto, podemos concluir que el razonamiento es una parte fundamental de la vida cristiana y del conocimiento de Dios.

3.       La Biblia nos da ejemplos de personajes de fe razonando o presentado evidencia acerca de las cosas de Dios.

En la biblia, la fe, la razón y la evidencia, no están separadas. Considere por un momento algunos pasajes donde Cristo habla:

Mateo 6: 25-34

 Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas? 27 ¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida? 28 Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis? Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; 29 pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos. 30 Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? 31 Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos? o “¿qué beberemos? o “¿con qué nos vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. 33 Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.

Seguro que muchos han leído esos versos anteriormente, pero ¿Puede usted darse cuenta de lo que Cristo está haciendo?

Cristo esta argumentando.

Probablemente esto le suene extraño, pero piénselo con cuidado. Un argumento es un razonamiento empleado para convencer a alguien o para demostrar algo (le invito a corroborarlo en un diccionario). Eso es exactamente lo que está haciendo Cristo. El esta razonando de la siguiente forma:

–          Si tu eres más importante para Dios que un pájaro o un lirio, y estos tienen sustento dado por Dios ¿Cuánto más va tu padre a proveerte a ti, que eres su hijo? Concéntrate en Dios y de lo demás, se ocupara el.

¿Qué hace Jesús razonando (y argumentando) las cosas de Dios (la providencia divina) si estas no deben razonarse, sino aceptarse y punto?

Considere el siguiente pasaje, donde Jesús no solo argumenta con los fariseos, sino que refuta su entendimiento acerca del mesías prometido:

Mateo 22:41-46

41 Estando reunidos los fariseos, Jesús les hizo una pregunta, 42 diciendo: ¿Cuál es vuestra opinión sobre el Cristo? ¿De quién es hijo? Ellos le dijeron: De David. 43 El les dijo: Entonces, ¿cómo es que David en el Espíritu le llama “Señor, diciendo:
44 “DIJO DIOS A MI SEÑOR:
`SIENTATE A MI DIESTRA,
HASTA QUE PONGA A TUS ENEMIGOS DEBAJO DE TUS PIES’?
45 Pues si David le llama “Señor, ¿cómo es El su hijo? 46 Y nadie pudo contestarle ni una palabra, ni ninguno desde ese día se atrevió a hacerle más preguntas.

Veamos otro ejemplo, en esta ocasión, notemos como Jesús ponía en aprietos a sus detractores utilizando un dilema (un dilema es un argumento donde se dan dos opciones y ya sea que niegues o afirmes cualquiera de las dos opciones, lo que quieres probar, se prueba):

23 Cuando llegó Jesús al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se le acercaron mientras enseñaba, diciendo: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio esta autoridad? 24 Y respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta, que si me la contestáis, yo también os diré con qué autoridad hago estas cosas. 25 ¿De dónde era el bautismo de Juan?, ¿del cielo o de los hombres? Y ellos discurrían entre sí, diciendo: Si decimos: “Del cielo, El nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creísteis? 26 Y si decimos: “De los hombres, tememos a la multitud; porque todos tienen a Juan por profeta. 27 Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. El a su vez les dijo: Tampoco yo os diré con qué autoridad hago estas cosas.

El dilema en el que Jesús pone a los judíos es claro y su punto a probar es: “Están en pecado y no han buscado arrepentimiento”.

Según la escritura, Pablo también formulaba razones y presentaba evidencia acerca de las cosas de Dios. En Hechos 17 vemos a Pablo entablando debates con filósofos griegos como parte de su evangelización:

También disputaban con él algunos de los filósofos epicúreos y estoicos. Y algunos decían: ¿Qué quiere decir este palabrero? Y otros: Parece ser un predicador de divinidades extrañas–porque les predicaba a Jesús y la resurrección. Lo tomaron y lo llevaron al Areópago, diciendo: ¿Podemos saber qué es esta nueva enseñanza que proclamas? Porque te oímos decir cosas extrañas; por tanto, queremos saber qué significan. (Pues todos los atenienses y los extranjeros de visita allí, no pasaban el tiempo en otra cosa sino en decir o en oír algo nuevo.)

Acá tenemos otro ejemplo de Pablo en Hechos, presentando evidencias y razones acerca de la fe:

Hechos 17:2-3

Y Pablo, según su costumbre, fue a ellos y por tres días de reposo discutió con ellos basándose en las Escrituras, explicando y presentando evidencia de que era necesario que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos, y diciendo: Este Jesús, a quien yo os anuncio, es el Cristo.

Por último, consideremos la situación misma de los apóstoles. Estos hombres vieron a Jesús, le escucharon predicar, le vieron hacer milagros, le vieron morir y  después, comieron y hablaron con él resucitado. Tomas incluso lo toco.  Es obvio que ellos tenían evidencias y razones que los llevaban a creer en Cristo y en lo que decían, por tanto ¿Diremos que no tenían fe? Si sostenemos que la fe no contempla razones y evidencias, entonces si, ellos no tenían fe, sino razones y evidencia. Pero si nos apegamos al entendimiento bíblico, veremos que la razón y la evidencia van de la mano con la fe en Cristo.

4.       Los argumentos de la teología natural nos muestran que el razonamiento sirve a la causa de la predicación de Dios y de Cristo.

La teología natural es el estudio racional de las cosas de Dios apelando a la naturaleza misma. En la teología natural, no se hace uso de la biblia o de revelaciones súper naturales, sino del raciocinio, haciendo un análisis de lo que vemos en el mundo natural, para concluir ciertas cosas acerca de Dios.

La biblia nos da un ejemplo de Pablo haciendo uso de la teología natural en la carta a los romanos (1:20) cuando dice: “Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y Divinidad, son claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por lo creado; así que no tienen excusa.”

Note lo que dice el versículo. Que el eterno poder y la divinidad de Dios (que son cosas que no se ven), pueden ser entendidas por medio de lo creado (de la naturaleza) y por lo tanto, no hay excusas para no creer.

Otro ejemplo: “Los cielos cuentan la obra de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos” Salmo 19:1

Existen muchos argumentos académicos que apelan a cosas como el origen del universo, la complejidad de la vida y el universo, la existencia de la moral, la existencia del libre albedrio, etc. para concluir que Dios existe. También hay argumentos que hacen uso de la filosofía y la historia para concluir que Jesús de Nazareth resucito. Estos trabajos son presentados, debatidos y estudiados en universidades, por profesores y estudiantes (cuando existen creyentes dispuestos a presentar tales argumentos, claro). Muchas personas (como es mi caso), han venido a creer en el evangelio gracias al uso de estos argumentos que provienen de la teología natural. Pablo mismo al debatir con filósofos y sabios inconversos, presentaba argumentos (como el que está concentrado en el versículo de romanos) que no apelaban a la escritura, sino a la misma naturaleza, para demostrar que había un creador y que este creador, se había manifestado en Cristo y le había resucitado. Muchas personas creían gracias a esta clase de razones.

Algunos ejemplos de argumentos provenientes de la teología natural, pueden ser encontrados en este blog, en la sección “índice”. Estos pueden ser usados en labor de evangelización si la persona con la que habla no cree en Dios y pide razones para creer.

5.       No existe el conflicto entre cristianismo y ciencia.

Popularmente, el cristiano siente cierto rechazo a la ciencia al pensar que esta se encuentra en un conflicto profundo con su creencia.  Es difícil no entender el porqué, escuchando constantemente en sus iglesias como líderes religiosos hacen referencia a teorías científicas como falsedades del diablo, como en radio y programas de televisión hacen mención de tal conflicto (en el cual, la ciencia siempre parece estar ganando) y como los que no creen, utilizan en muchas ocasiones la contradicción entre fe y ciencia para apartarse del cristianismo. Al cristiano popularmente se le bombardea con la idea de que la validez y veracidad de su creencia dependen enteramente de la opinión de cada persona y que lo único que puede decir para justificar su convicción es: “simplemente lo acepto por fe”.

Sin embargo, el alegado conflicto entre cristianismo y ciencia del que se habla tanto, no existe. Cuando uno lo piensa detenidamente, se da cuenta que los datos que arroja la ciencia pueden encontrar una perfecta armonía con la creencia cristiana. Para poder entender esto, imaginemos lo siguiente:

Supongamos que encontramos un objeto desconocido. Ahora, imaginemos que muchísimos científicos de todas las aéreas, se dedican a investigar este objeto. Al finalizar, ellos son capaces de darte una descripción y explicación detallada del objeto: cómo funciona, de que esta hecho, cómo reacciona ante X,Y,Z, etc. estímulos, que hace en a,b,c,etc. circunstancias, cuánto pesa, cuando mide, etc.

Ahora, imagine que una persona después de examinar los datos cuidadosamente concluye: Bien, como sabemos la forma en que funciona este objeto, de que esta hecho, su peso, su medida y cómo reacciona en ciertas circunstancias y bajo ciertos estímulos (entre más cosas), podemos concluir que no hay necesidad de hablar de ningún creador y que probablemente, no exista creador alguno. Lo único que existe es este objeto y ahora que sabemos todo sobre su funcionamiento, composición e interacciones con otros elementos, podemos decir que no hubo creador alguno.

Algo como lo anterior es el razonamiento de muchas personas cuando dicen que la ciencia deja a un lado la existencia de Dios, sin embargo, esto es un error. El hecho de que tú puedas describir y explicar el funcionamiento (e interacción con otros elementos) y composición de algo, no te permite saltar a la conclusión de que ese algo no fue creado.  Por supuesto, tampoco te permite saltar a la conclusión de que si fue creado. Cuando uno salta a cualquiera de esas dos conclusiones, ya no está haciendo ciencia, sino filosofía (que quede claro, es en ambas opciones). La ciencia únicamente aporta los datos que hemos visto anteriormente, pero la inferencia (es decir, una deducción de una cosa a partir de otra) de que por lo tanto, no hay creador o si hay creador, no es científica, sino filosófica. Aun si este objeto hipotético del que hablamos tuviera una placa que dice: “hecho por fulanito”, tú podrías alegar que tal vez eso que está escrito en la placa no fue puesto por una persona, sino que apareció por casualidad (para entender esto último, imagina que en una cubeta tienes 70 letras de madera. 10 letras Q, 10 letras U, 10 letras E, 10 letras P, 10 letras A, 10 letras S, 10 letras O. Juntas pueden formar las palabras “Que paso” 10 veces. Ahora, con suficiente tiempo e intentos, es POSIBLE que tirándolas al suelo, por puro azar, en algún momento las palabras “Que paso” aparezcan.)

Lo anterior permite apreciar que el conflicto no es entre cristianismo y ciencia, sino entre cristianismo y ciertas filosofías. La ciencia es neutral y sus datos son interpretados filosóficamente. Ahora, muchos cristianos pueden sentirse extrañados al escuchar que el cristianismo es una filosofía (que si lo es, pero no solo se queda ahí, también es una forma de vivir), pues así como la ciencia tiene mala fama en la cristiandad, también la filosofía la tiene. Esto es por una mala comprensión de que es filosofía. La filosofía no es más que una forma de entender el mundo y esta se construye filosofando, que consiste en pensar de manera rigurosa sobre un tema. De ahí se puede entender que cada vez que piense acerca de algo con mucha rigurosidad, usted esta filosofando. Se puede filosofar desde la perspectiva cristiana (es decir, pensar de manera rigurosa sobre ciertas cosas desde el punto de vista cristiano) y se puede filosofar desde otras perspectivas no cristianas.

En el tema que nos atañe, la filosofía que mas entra en conflicto con la cristiandad, es el naturalismo. El naturalismo en general, dice que lo único que existe es el mundo físico, el mundo natural que podemos percibir con los 5 sentidos. No hay más. Esta filosofía interpreta los datos de la ciencia y llega a conclusiones que chocan directamente con la interpretación cristiana del mundo.

Ahora, si existen algunas roces entre cristianismo y ciencia (así como existen roces entre naturalismo y ciencia, pero no nos ocuparemos de eso aquí). Por ejemplo, hay ciertas interpretaciones bíblicas de ciertos grupos cristianos, que entran en un conflicto directo con los datos arrojados por la ciencia. Estas son interpretaciones que claman detalles sobre la naturaleza que son contrarios a los que la ciencia muestra. Por ejemplo, la teoría evolutiva choca contra una interpretación literal del relato de la creación de génesis. También la edad estimada del universo científicamente hablando, choca contra la interpretación de la edad del universo que hacen ciertos grupos cristianos al hacer una genealogía de los personajes bíblicos y contar los años que tendría el universo, concluyendo en unos 10 000 años más o menos.

Aquí debemos notar que el conflicto no es central, sino periférico. La ciencia y ciertas interpretaciones bíblicas de ciertos grupos cristianos son los que tienen conflicto (y en datos que no son centrales a la fe cristiana, como la edad del universo o el origen de las especies), no la ciencia y el cristianismo en sí. Por ejemplo, desde mucho antes que aparecieran las estimaciones de la edad del universo o de que se formulara la teoría evolutiva (o de que Darwin propusiera el mecanismo de selección natural), ya existían interpretaciones cristianas (y judías) que decían que el relato de la creación en génesis no debe interpretarse literalmente, sino metafóricamente (pues el lenguaje de dicho documento aparece altamente cargado de símbolos, como un árbol de conocimiento, que da fruto de conocimiento del bien y el mal). Estas interpretaciones están en perfecta armonía con los datos científicos y siguen manteniendo coherencia con los dos pilares fundamentales del cristianismo que son: Existe YHWH, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Y Jesús de Nazareth, el mesías prometido por YHWH, fue crucificado y resucitado al tercer día de entre los muertos.

Ahora, consideren los 5 puntos que hemos revisado. La biblia nos exhorta a razonar las cosas de Dios y nos da ejemplos de personajes de fe que razonaban, debatían y presentaban evidencia de lo que creencia. La biblia misma, por su propia naturaleza, apela al uso de todos nuestros procesos cognitivos para poder ser leída y entendida. También tenemos a la teología natural, que razonando acerca del mundo que nos rodea, concluye en cosas como la existencia de un creador. Por último, podemos notar que el conflicto entre ciencia y cristianismo no existe, mas bien, el conflicto se da con ciertas filosofías. Tomando todo esto en cuenta ¿Cómo podemos sostener como cristianos que las cosas de Dios no pueden ser razonadas?

Al desechar el razonamiento para las cosas de Dios, los cristianos nos privamos de una herramienta fundamental para evangelizar, entender el mundo en que nos movemos y tener una vida completamente renovada en Cristo.

Cierro con la parábola del sembrador:

Parábola del sembrador

(Mr. 4.1-9; Lc. 8.4-8)

13  Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.

Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa.

Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.

Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.

Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;

pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.

Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.

Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.

El que tiene oídos para oír, oiga.

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mr. 4.13-20; Lc. 8.11-15)

18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:

19 Cuando alguno oye la palabra del reino Y NO LA ENTIENDE, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;

21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

El cristianismo que solo contempla emociones y fe, no tiene entendimiento. Fe, entendimiento y emociones, deben ir juntos para que un cristiano pueda vivir como Jesús enseño, dando fruto, que es evidencia del espíritu santo trabajando en nuestras vidas.

Que la paz y la sabiduría de Dios sea a sus vidas.

(indice de contenido)

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Un comentario el “Fe y Razón.

  1. digimikeh dice:

    Excelente post Jose..

    Es muy cierto aquello que dice:
    ” Tampoco es poco común escuchar a creyentes confirmar lo anterior, agregando que las cosas de Dios se aceptan, no se razonan.”

    Lamentablemente muchos de nuestros hermanos se han dejado convencer de esto…
    Pero el conocimiento de la verdad implica búsqueda y fe interminables. Aunque para el hombre sea difícil.

    Saludos.
    Miguel

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