La perfección en la existencia.

“Por tanto, sean ustedes perfectos como su Padre celestial es perfecto.”

Mateo 5:48

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¿Cuántas veces han escuchado o leído que un no-creyente (ateo o agnóstico) admita que la existencia de Dios es posible? En lo personal, yo lo he leído y escuchado muchas veces. Argumentan que en efecto, Dios podría existir, pero al no haber evidencia o razón suficiente para creer en este, se puede dar por inexistente.

Considero que lo anterior es incorrecto, que lo más que podríamos hacer en vista de que no hay evidencia o razón suficiente para creer en algo (pero tampoco evidencia o razón suficiente para negar que este algo exista) es permanecer agnósticos. Sin embargo, dejando esto de lado, creo que los teístas podemos entregar una evidencia directa de la lógica modal, que nos ayude a probar la existencia de Dios, utilizando la concesión que los no creyentes en general hacen. Así, creo que podemos demostrar la existencia de Dios con lógica, tan solo aceptando que es posible que este exista.

Formulemos lo anterior de esta manera:

1)      Es posible que un ser supremamente perfecto exista.

2)      Si es posible que un ser supremamente perfecto exista, entonces un ser supremamente perfecto exista en un mundo posible.

3)      Si un ser supremamente perfecto existe en un mundo posible, entonces un ser supremamente perfecto existe en todos los mundos posibles.

4)      Si un ser supremamente perfecto existe en todos los mundos posibles, entonces un ser supremamente perfecto existe en el mundo actual.

5)      Si un ser supremamente perfecto existe en el mundo actual, entonces un ser supremamente perfecto existe.

6)      Por lo tanto, un ser supremamente perfecto existe.

Ahora, es probable que encuentren extraño este argumento, pues ¿Cómo es posible que por el simple hecho de que sea posible que un ser supremamente perfecto exista, se pueda seguir por lógica que este ser supremamente perfecto existe? Bien, para poder entender cómo es posible, debemos primero aclarar algunos puntos acerca de las premisas en el argumento.

El primer punto es acerca del ser supremamente perfecto. ¿Qué queremos decir con esto? Bien, cuando hablamos de un ser supremamente perfecto, hablamos de un ser que tiene el máximo nivel o grado posible en cada uno de los atributos que tiene. Por ejemplo, si este ser es sabio, entonces, por ser supremamente perfecto, posee toda la sabiduría, es decir, es omnisapiente. Si este ser posee poder, entonces, por ser supremamente perfecto, posee todo el poder, es decir, es omnipotente, etc.

Pero no solo eso, si este ser es supremamente perfecto, debe tener todo atributo que sea necesario para un ser supremamente perfecto, en el máximo grado posible. Por ejemplo, un ser que es omnipotente y omnipresente, pero que no es omnisapiente, no es un ser supremamente perfecto, pues es obvio que un ser con omnipotencia, omnipresencia y omnisapiencia es más perfecto que un ser que solo tiene omnipotencia y omnipresencia.

El segundo punto es acerca de la existencia de este ser. Un ser supremamente perfecto, de existir, debe poseer una existencia perfecta. Nosotros tenemos 3 formas de clasificar la existencia: Imposible, contingente o necesaria.

La primera forma de clasificar la existencia, es la imposible y esta sencillamente nos dice que aquello de lo que hablamos, es imposible que exista, debido a que viola alguna regla de la lógica. Por ejemplo, es imposible la existencia de un rectángulo sin lados, porque por definición, un rectángulo tiene 4 lados. Lo mismo pasaría con un soltero que está casado. No puede existir algo así por definición, por tanto, es una imposibilidad lógica y se le considera inexistente.

La segunda forma de clasificar la existencia, es la contingente y esta nos dice que las existencias pueden ser o no ser, es decir, pueden existir o no existir. Por ejemplo, mi perrita chihuahua, es un ser contingente. Es una perrita que pudo existir o no existir, pues nada hace que sea necesario que ella haya venido a la existencia. Otro ejemplo seriamos los seres humanos. Supongamos que existe un multiverso (es decir, un conjunto de muchos universos) y que en uno de ellos, existen los humanos. Bien, es por demás obvio pensar que no porque los humanos estamos en uno de muchos universos, quiere decir que estamos en todos y cada uno de los otros universos, pues nada nos hace necesarios como especie. Es posible que si haya humanos en cada universo, pero no es necesario que sea así. A esa falta de necesidad, a ese  “puede ser o no ser” se le llama contingencia.

La tercera forma de clasificar la existencia, es la necesidad y esta nos dice que las cosas tienen que existir porque es imposible que no existan. Por ejemplo, los absolutos lógicos. Supongamos otra vez la existencia de un multiverso. Ahora, preguntémonos ¿Sera posible que el principio de identidad de la lógica se aplique en cada universo? (el principio de identidad dice que las cosas son siempre idénticas a si mismas). Podemos decir con seguridad que sí. La ausencia del principio de identidad de la lógica traería un caos que volvería imposible la existencia de un universo. Sencillamente, si este principio no existe, el universo en donde no existe, no es idéntico a sí mismo. De hecho, ese universo puede ser por logica idéntico a un perro, a un ornitorrinco, a un ratón, a un pétalo de rosa, a material fecal, a agua e incluso, a un universo que es y no es idéntico a sí mismo al mismo tiempo. El principio de identidad rige las cosas y hace que cada existencia sea idéntica solo a sí misma, previniendo el caos.

Entendiendo lo anterior, nos daremos cuenta que un ser supremamente perfecto, es un ser de existencia necesaria, pues una existencia necesaria es perfecta, en comparación de una existencia contingente o una existencia imposible.

El tercer punto es acerca de los mundos posibles. Cuando hablamos de mundos posibles, no hablamos de planetas, universos, galaxias o cosas así, mas bien, se hace referencia a una descripción de la realidad que es lógicamente posible y con lógicamente posible, se hace referencia a que no exista contradicción lógica en esa descripción de la realidad.

Un ejemplo burdo para ello, seria este:

1)      El presidente Obama es latino. El presidente Obama, es presidente de Mexico. El presidente Obama, tiene 80 años.

Lo anterior, son 3 juicios que vendrían a ser parte de la descripción de un mundo posible, en donde, como pueden ver, el presidente Obama es presidente de México, caucásico y tiene 80 años (Claro que esta no sería toda una descripción de la realidad, sino solo una ínfima parte, solo para ejemplificar).

Ahora, otro mundo posible, seria este:

2)      El presidente Obama es afro-americano. El presidente Obama, es presidente de Estados Unidos. El presidente Obama, tiene 50 años.

Otro mundo posible:

3)      El presidente Obama es asiático. El presidente Obama, es presidente de Corea del Norte. El presidente Obama, tiene 65 años.

Bien, ahora que hemos aclarado estas cosas, pasemos a defender nuestras premisas.

1)      Es posible que un ser supremamente perfecto exista.

Esta es la premisa clave del argumento, el resto de las premisas, solo siguen su cauce lógico sin ninguna dificultad en el paso. La defensa del argumento, es simplemente señalar que no hay ninguna contradicción lógica con respecto a la existencia de un ser supremamente perfecto, por lo tanto, es posible que este exista.

Pasemos a las objeciones de esta premisa.

a)      La paradoja de la omnipotencia.

Básicamente, esta objeción nos dice que la omnipotencia guía a contradicciones lógicas. La ilustración más famosa de esta paradoja es la de Dios y la piedra, que versa de la siguiente forma:

¿Puede Dios crear una roca tan pesada que ni el mismo puede levantar? Si puede, entonces no es todo poderoso (porque no la puede levantar), si no puede, entonces no es todo poderoso (porque no la puede crear). Por tanto, Dios no es todo poderoso.

¿Podemos dar una respuesta a esta objeción que aparenta ser demoledora? Si y de hecho, creo que podemos dar dos.

  1. El problema comete la falacia del muñeco de paja.

La falacia del muñeco de paja consiste en atacar una versión distorsionada de lo que el oponente propone, es decir, no ataca lo que el oponente dice en realidad, sino una versión caricaturizada, mas fácil de refutar.

Los no-creyentes están definiendo la omnipotencia como la capacidad de realizar absolutamente cualquier cosa, incluso lo imposible. Si bien es cierto existirán y existen creyentes que afirmaran y afirman esto, la realidad es que lo hacen por desconocimiento en lo que ellos creen. La omnipotencia nunca se ha tratado de realizar incluso lo que no se puede realizar, sino mas bien, de la capacidad de Dios de realizar todo lo que es posible, sin que exista la mas mínima dificultad para lograrlo. Dando esta definición, la cual considero es la correcta, la objeción del no-creyente se viene abajo por falaz.

  1. El problema supone que la omnipotencia es la capacidad de realizar cualquier cosa, incluso lo imposible, por lo tanto, no hay contradicción lógica.

Al definir la omnipotencia como la capacidad de realizar lo ilógico, la paradoja se anula, pues si la omnipotencia tiene esta capacidad, no hay nada ilógico en que Dios cree una piedra tan pesada que ni él pueda cargar y luego cargarla. Sería como hacer lo ilógico, sin hacerlo y como la omnipotencia tiene la capacidad de realizar tal acción ilógica, no hay contradicción lógica. Así, el hecho de definir la omnipotencia como capaz de hacer esto, vuelve nula la paradoja.

Siguiente objeción:

b)     El problema del libre albedrío y la omnisciencia.

Básicamente, esta objeción nos dice que si Dios es omnisciente, entonces no existe el libre albedrio, pues si Dios ya sabe lo que va a pasar, uno no puede ser libre de elegir, pues ya está predestinado que uno haga determinada cosa. Así, solo tenemos de dos, o Dios es omnisciente o somos libres.

Ahora, para poder responder esto, debemos definir que es la libertad y después, suponer de qué forma Dios puede ser omnisciente.

Primero, la libertad es la capacidad de elegir, entre las opciones disponibles, en una circunstancia determinada por múltiples variables, aceptando las consecuencias que cada decisión acarree. Es probable que alguien al leer lo anterior se sorprenda, pues generalmente tenemos un pensamiento en donde la libertad es la capacidad de elegir sin que nada influya en nuestra decisión y sin que existan consecuencias desagradables, ni nada que nos impida hacer lo que queramos. Pero esto es imposible, con o sin Dios. Exista o no exista Dios, nuestro entorno determina en gran manera las situaciones en las que nos encontramos y las opciones que podemos tomar en cada situación. También, nuestros deseos, nuestras emociones, nuestros pensamientos y/u otros factores, nos empujan hacia una decisión u otra.  Por tanto, la idea de una libertad que no es determinada por nada, solo es una ilusión, un deseo que tenemos, un ideal, pero no una realidad, con o sin Dios.

Segundo, podemos proponer tres formas en las que Dios puede saberlo todo, sin caer en una negación de la libertad del humano.

La primera, es que Dios conozca no solo lo que va a suceder de hecho, sino lo pudo haber sucedido, las otras posibilidades. Una manera de ejemplificar esto podría ser, que Dios, antes de que yo naciera, pudo conocer las múltiples personas que yo pude haber sido, tomando en cuenta cada variable posible. Así, Dios podría saber que yo, depende cada acción posible que pudiera tomar en cada escenario posible que se me pudiera presentar, me guiaría a distintos fines. Es decir, en la mente de Dios, existiría el conocimiento de una versión mía rockera, una versión mía  muy estudiosa, una versión mía que se dedicara  la venta de drogas, una versión mía que fuera pastor o sacerdote, una versión mía que fuera invalido, una versión mía que fuera un exitoso científico, etc. Por tanto, Dios sabría todas las posibilidades, todas las circunstancias posibles, todas las acciones posibles, todos los resultados posibles, por tanto, Dios conocería todas las combinaciones posibles y lo único que sucedería, es que Dios vería cumplirse algunas de estas en el presente.

Otra forma, seria, primero, establecer que el futuro no existe, mas bien, solo existe el presente, la razón para decir esto, es que el futuro es algo que va a venir a la existencia, lo que significa que actualmente no existe. Por tanto, Dios no tendría porque saber aquello que no existe, sino solo el presente. Así, Dios al ser omnipresente y estar en todos lados, tendría el conocimiento exacto de cada cosa que sucede en el presente (y que sucedió en el pasado). Efectivamente lo sabría todo, no por predestinación, sino por observación inmediata. Esto, no haría nada contra su omnisciencia, pues si argumentamos que el futuro no existe, entonces Dios no podría conocer lo que hay en el futuro, pues este no existe y no hay nada que conocer en el. Sería como intentar conocer la nada. Así, Dios conocería todo el conocimiento existente.

La ultima forma, seria, que Dios posea un método de predicción perfecta, con un 100% de seguridad. Siendo así, Dios no predestinaría, sino predeciría lo que va a suceder en cada ocasión y de esta forma, se justificaría que lo sepa todo. Sería como un barómetro perfecto. El barómetro predice los cambios meteorológicos, no porque estos estén predestinados a ocurrir, sino porque este predice el cambio por causa de la presión atmosférica ejercida.  Si sumamos esto, mas la idea de un futuro que nunca existe, entonces, tendríamos a un Dios que predice todo con 100% de seguridad y que por lo tanto, lo sabe todo. Sería algo como esto: Por X, puedo predecir Y, por Y, puedo predecir Z, por Z, puedo predecir W, por W, puedo predecir N y lo más importante, es que de una predicción, se podrían arrojar otras predicciones (pues esta ofrece datos). Así, se adelantaría aun a lo que no ocurrirá en un margen muy amplio de tiempo, sin necesidad de recurrir a la predestinación.

Con esto, demostramos que no es lógicamente imposible que exista la libertad y un Dios omnisapiente. Por lo tanto, esta objeción falla. Pasemos a la siguiente objeción:

c)      El problema del mal y el problema de la imperfección.

Estos dos problemas básicamente nos dicen que un Dios bueno no permitirá la maldad en el mundo y el otro, que un Dios perfecto no puede crear algo imperfecto. Por tanto, Dios no es perfecto y no es bueno, pues hay maldad en el mundo y hay imperfección en el mundo.

¿Qué respuesta podemos ofrecer?

Respuesta al problema del mal.

El problema del mal se resuelve apelando al libre albedrio. Un Dios bueno, nos crearía libres de elegir lo que queramos. Pero, para poder elegir, necesitamos opciones. Un Dios que no permitiera el mal, no nos estaría dejando elegir nuestra senda moral y más bien, nos estaría obligando a ser buenos y esto traería enormes repercusiones en el mundo pues si en el mundo no se puede realizar maldad alguna, porque no existe esta para elegirse, entonces el mundo sería muy distinto. Por ejemplo, al intentar insultar a alguien, nuestro cerebro se bloquearía o nuestros labios se quedarían sellados. O al intentar golpear a alguien con una roca, la roca sería tan suave que no podría lastimar a la persona, se desintegraría antes de tocar a la persona o sencillamente la persona que intente golpear a otra con la roca se quedaría inmóvil. En un mundo así, seriamos marionetas morales, no sería un mundo verdaderamente libre. En orden de evitar esto, Dios permite la existencia de la maldad, para que el hombre sea capaz de elegir su propia senda moral. Así, irónicamente, Dios permite la existencia del mal, porque es bueno y nos da libertad.

Respuesta al problema de la imperfección.

El problema se evapora si colocamos una premisa más: Solo Dios es perfecto. Una vez hecho esto, por lógica se entiende que lo perfecto seria, que cada cosa estuviera en el sitio que le corresponde, así, Dios, por ser quien es, sería perfecto, pues es el lugar que le corresponde y el resto de la existencia, seria imperfecta, pues es lo que le corresponde por no ser Dios. Si Dios siendo perfecto, nos creara perfectos, entonces, nosotros seriamos Dios mismo. Como esto no puede ser, entonces, nosotros somos imperfectos, simplemente por no ser Dios mismo.

Revisemos otra objeción más.

d)     Parodias del argumento.

Algunas personas, para intentar refutar el argumento, han creador parodias de este. Así, intentan demostrar que este argumento puede servir para apoyar la existencia de cualquier ridiculez.

Pongamos un ejemplo:

1)      Es posible que un pedazo de caca supremamente perfecto exista.

2)      Si es posible que un pedazo de caca supremamente perfecto exista, entonces un pedazo de caca supremamente perfecto exista en un mundo posible.

3)      Si un pedazo de caca supremamente perfecto existe en un mundo posible, entonces un pedazo de caca supremamente perfecto existe en todos los mundos posibles.

4)      Si un pedazo de caca supremamente perfecto existe en todos los mundos posibles, entonces un pedazo de caca supremamente perfecto existe en el mundo actual.

5)      Si un pedazo de caca supremamente perfecto existe en el mundo actual, entonces un pedazo de caca supremamente perfecto existe.

6)      Por lo tanto, un pedazo de caca supremamente perfecto existe.

Al parecer, esta parodia (y cualquier otra que se levante, colocando en vez de “ser”, cualquier otra cosa, como perro, gato, ratón, pared, isla, león, hormiga, humano, etc.) deja en la calle el argumento, pues ¿no demuestra esto que bajo este argumento cualquier ridiculez supremamente perfecta puede ser posible?

Bien, no es así.

Una manera fácil de señalar esto, es por medio de los mundos posibles. Un mundo posible, puede ser uno en donde no exista la materia. Un ser supremamente perfecto, no se vería limitado a la materia, pues de ser así, no podría ser supremamente perfecto, ya que no podría existir en mundos posibles donde no haya materia presente. Un pedazo de caca, supremamente perfecto o no, está compuesto de materia. Por lo tanto, un pedazo de caca no puede ser supremamente perfecto, pues no puede habitar en mundos donde no haya materia. Lo mismo se puede aplicar a cualquier parodia que implique un ser que por definición, es materia.

La parodia puede intentar con seres inmateriales, por ejemplo con ángeles. Si la parodia incluye ángeles, se señala que por definición, un ángel no puede ser supremamente perfecto, pues es un servidor de un ser supremamente perfecto. Un ángel puede ser perfecto dentro del límite de ser un ángel, pero no un ser supremamente perfecto. Un fantasma, por definición, es el “espíritu” de un muerto que está atrapado en un mundo no espiritual, por tanto, no puede ser supremamente perfecto ya que ha de esperar a que muerta X persona o ser para comenzar a existir y un fantasma supremamente perfecto debería ser eterno. Apelar a un ser inmaterial no identificado, no serviría como parodia pues sería lo mismo que dar el argumento que se está presentando.

Simplemente hay que revisar las definiciones de los seres que nos den como parodia y notaremos que es imposible que en ellos aplique el argumento. En otras ocasiones, lo que se hace es ponerle otro nombre al ser supremamente perfecto del argumento, por ejemplo: “un tururú supremamente perfecto”. Pero resulta que ese “tururú” es un ser inmaterial con todas las características perfectas que debe tener un ser supremamente perfecto. Esto no refuta el argumento, solo se le ha puesto nombre al ser supremamente perfecto.

e)      La existencia no es un atributo, por lo tanto, decir que Dios existe, porque tiene el atributo de existir, es un error. (Objeción Kantiana)

Esta objeción demolió el argumento ontológico de San Anselmo, pues este intento demostrar la existencia de Dios, diciendo básicamente, que por definición, Dios es un ser que tiene que existir, por lo tanto, existe.

Esta objeción no puede tocar la versión del argumento que se ha traído, porque aquí no se dice que Dios por definición tiene que existir y por tanto, existe, mas bien, se dice que un ser supremamente perfecto, de existir, es de existencia necesaria. Así, es la necesidad el atributo que se le da a Dios y no la existencia en sí misma.

Mas aun, el argumento no dice que Dios existe porque este es necesario, mas bien, el argumento propone que es posible que un ser supremamente perfecto exista, para luego ubicarlo en un mundo posible y así, poderlo ubicar en todos los mundos posibles. Se comienza siempre desde la posibilidad, no desde su existencia como un hecho.

Pasemos a la siguiente premisa:

2)      Si es posible que un ser supremamente perfecto exista, entonces un ser supremamente perfecto existe en un mundo posible.

Si aceptamos que un ser supremamente perfecto existe (porque no es lógicamente incoherente), entonces podemos aceptar que un ser supremamente perfecto existe en un mundo posible, pues al no haber contradicción en el, nada impide que no exista en un mundo posible. De hecho, decir que es posible que exista, es lo mismo que decir que existe en una descripción de un mundo posible, de no ser así, entonces no es posible que exista.

3)      Si un ser supremamente perfecto existe en un mundo posible, entonces un ser supremamente perfecto existe en todos los mundos posibles.

Esta premisa puede ser, a primera vista, problemática, pero realmente no lo es. Pensemos al respecto ¿Qué es más perfecto? ¿Existir necesariamente en un mundo posible o existir necesariamente en todos los mundos posibles? Un ser supremamente perfecto tendría la máxima perfección en todo, por lo tanto, su existencia no se limitaría a un mundo posible, sino a todos los mundos posibles.

Aclaremos, no se trata de que este ser supremamente perfecto, al existir en un mundo posible, ejerza su poder o algo por el estilo, para hacerse existente en todos los mundos posibles. No es eso. Más bien, es la conclusión lógica de que este ser sea supremamente perfecto. Si este ser, que ya sabemos, posee suprema perfección, es “encontrado”, por decirlo de algún modo, en un mundo posible, entonces ¿Qué podemos inferir? Pues bien, que este ser que encontramos en un mundo posible, por poseer suprema perfección, existe no solo en dicho mundo, sino en todos los mundos posibles, pues existe en todos o en ninguno, por lo que al encontrarlo en uno, tenemos evidencia de que esta en todos.

4)      Si un ser supremamente perfecto existe en todos los mundos posibles, entonces un ser supremamente perfecto existe en el mundo actual.

Es la conclusión lógica de la premisa anterior, pues el mundo actual es uno de los muchos mundos posibles.

5)      Si un ser supremamente perfecto existe en el mundo actual, entonces un ser supremamente perfecto existe.

De nuevo, conclusión lógica de la premisa anterior.

6)      Por lo tanto, un ser supremamente perfecto existe.

Conclusión lógica.

¿Qué les parece? ¿No es sorprendente que la lógica (la cual ya hemos utilizado para comprobar a Dios) nos indique que, el simple hecho de admitir que es posible que Dios exista, vuelve un hecho la existencia de este Dios? Sin lugar a dudas, este argumento es especialmente efectivo contra una persona honesta y racional que es capaz de seguir a la lógica a donde quiera que esta le lleve.

Que la paz, la sabiduría y la bendición de Dios este siempre con ustedes.

(Si deseas ir al indice, pica aqui)

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3 comentarios el “La perfección en la existencia.

  1. Franco dice:

    Le encuentro una pega a este argumento. Solo cambiando la premisa de que “es posible que Dios exista” por “es posible que Dios NO exista”, el mismo razonamiento se puede utilizar para probar la NO existencia de Dios.

    1) Es posible que un ser supremamente perfecto NO exista.
    2) Si es posible que un ser supremamente perfecto NO exista, entonces un ser supremamente perfecto NO existe en al menos uno de los mundos posibles.
    3) Si un ser supremamente perfecto NO existe en algún mundo posible, entonces un ser supremamente perfecto NO existe en ninguno de los mundos posibles.
    4) Si un ser supremamente perfecto NO existe en ninguno de los mundos posibles, entonces un ser supremamente perfecto NO existe en el mundo actual.
    5) Si un ser supremamente perfecto NO existe en el mundo actual, entonces un ser supremamente perfecto NO existe.
    6) Por lo tanto, un ser supremamente perfecto NO existe.

    ¿Como responder ante esta critica al argumento?

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    • Respondería que si es lógicamente posible que un ser supremamente perfecto exista, entonces, es imposible que un ser supremamente perfecto no exista.

      Esto se debe a que un ser S.P. es de existencia necesaria (Es decir, no puede no-existir). Por tanto, hay de dos. O el S.P. no es lógicamente posible (y por tanto, no existe) o es lógicamente posible (y por tanto, existe). No se puede conceder que es lógicamente posible y decir que es posible que no exista(porque se concede que su existencia es necesaria -Es parte de ser un S.P.-…lo necesario no puede ser contingente). Si se quiere negar su existencia, hay que decir abiertamente que el S.P. es una imposibilidad lógica.

      Muchas gracias por el comentario :D.

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